Dom 27 Jul 2008
Luis Salinas - Documental inédito (1994)
Posteado por Angel en Descubrimientos , perlas en el océanoHasta ahora hay 6 comentario(s), hace click para dejar el tuyo

A principios de los años 90 el nombre Luis Salinas era sólo conocido por un pequeño grupo de iniciados. La mayoría de ellos eran músicos –o aprendices de músicos, como en mi caso- que lo seguían (seguíamos) en larguísimas noches de zapadas y bohemia.
La acción transcurría en locales under como Oliverio, El Subsuelo, El Callejón de los deseos o lugares mucho menos glamorosos como “The Bricks” de Constitución.
Luis dedicaba noches enteras a improvisar con músicos de la escena local (como Vadalá, Javier Malosetti, Jorge Pasquali, El gordo Maza, Jota Morelli, etc.) y con artistas que venían de gira (recuerdo haber presenciado una memorable zapada con los integrantes del grupo Toto, y otra con los músicos de la banda de BB King). En esa época, Luis ya se había cruzado con “pesados” como Scott Henderson, Hermeto Pascoal, Mike Stern y su fama de improvisador imbatible comenzaba a propagarse.
Fue entonces que este humilde servidor tuvo que realizar un documental para una materia práctica de la facultad. Cuando hubo que elegir un tema, la elección fue obvia. Noche tras noche veía al tipo prenderse fuego ante una audiencia casi siempre escasa. Directamente no podía creer que un músico tan completo, que podía tocar cualquier estilo, fuera un perfecto desconocido y encima pasaba penurias económicas.
Documental 1994 - Parte 1
Estaba seguro que me encontraba frente a uno de los guitarristas más importantes del mundo. Y que semejante fenómeno fuera totalmente ignorado por el público me parecía algo ilógico y hasta irritante.
Una vez que convencí a mi equipo de trabajo de la facultad, nos embarcamos en el proyecto equipados con cámaras de dudosa calidad y un conocimiento muy primitivo de las técnicas de la filmación.
Aunque en ese momento no lo sabía, era la primera vez que alguien se tomaba el trabajo de entrevistarlo en video. Hasta ahí, toda su presencia en los medios se limitaba a dos o tres notas que habían aparecido en la prensa escrita: un artículo perdido en Página 12, algún otro en “El Musiquero” y no mucho más.
Documental 1994 - Parte 2
Es bastante impresionante ver el material casi 15 años después. Una de los ejes del documental era la idea que después de haber salido de la miseria, todo lo que viniera en la vida de Luis iba a ser “de regalo”. Que jamás iba a transar por plata, que su música siempre sería lo primero. Hoy se puede decir que cumplió a rajatabla.
Es verdad que tuvo que adaptarse a ciertas pautas básicas del mundo del espectáculo para empezar a ser más conocido y llegar a más gente. Por ejemplo, dejó de lado prácticas “poco amigables”, como hacer recitales de 5 horas o tocar boleros que duraban 45 minutos.
También es cierto que su sonido se hizo más tolerable para el oído medio y que abandonó la distorsión rockera que usaba en una época. Pero todo eso no califica como “traición” ni mucho menos.
El tipo tenía una idea y trabajó y trabajó hasta verla plasmada. Un ejemplo de esto es su (ahora) exitoso proyecto de música argentina. Fui testigo de cómo lo intentó en el ´93 y ´94 sin que nadie le diera pelota (de hecho uno de esos primeros shows donde combinaba música argentina e improvisación se filmó en el video aquí presente).
El documental es muy rudimentario. Tiene decenas de errores de concepto, de estructura, de guión, de cámara, de todo. La imagen deja mucho que desear. Y sin embargo, pienso que sirvió para dejar plasmado un Salinas listo para despegar, con sus ideas, sus certezas, sus contradicciones, su verborragia, sus frases maradoneanas (“La vida es una manta corta”), su condición de clase, su potencialidad, su tremendo talento.

Salinas ahora es una estrella de la música, que gira por todo el mundo y llena auditorios, teatros, y hasta estadios. Aunque sus recitales no tienen -para mí al menos- la adrenalina salvaje de antaño, Luis creció y se transformó y por suerte lo hizo.
Yo también cambié en muchas cosas, obviamente no soy el mismo pendex del `94. Entre otras cosas, creo que entendí un poco más de que se trata la música y –aparentemente- adquirí ciertas destrezas a la hora de comunicar una idea.
Pero de todas maneras, esas noches interminables y musicalmente excesivas de Oliverio siguen estando ahí. Noches de descubrimiento que fueron parte importante de mi historia. Estoy seguro de que a Luis le debe pasar algo parecido….






























